lunes, 8 de marzo de 2010

Para qué sirve la Sociología

La Sociología nació con la intención de solucionar los problemas sociales que aparecieron con la Revolución Industrial. El desplazamiento de grandes masas de población del campo a la ciudad, supuso la aparición de nuevos problemas a los que la sociedad de la época no sabía cómo hacer frente. Las penosas condiciones de vida de los obreros en las ciudades del Siglo XIX preocupaban a la burguesía, no solo por la injusticia que reflejaban en el reparto de la riqueza, sino porque eran una fuente constante de conflictos sociales que amenazaban la estructura social. El nacimiento del movimiento obrero, supuso la toma de conciencia por parte de las clases trabajadoras, de la necesidad de mejorar su vida y por lo tanto de conseguir que la riqueza se distribuyera de otra manera. Los mismos hechos que llevaron a la aparición del movimiento obrero, tuvieron como consecuencia el mayor interés por lo social de las clases dominantes y de algunos pensadores, como Comte, que intentaron buscar una solución a los problemas sociales de manera científica. La sociología surgió, por tanto, como la forma de solucionar los problemas sociales de una sociedad conflictiva como la del Siglo XIX. Esa pretensión global, si bien se mantiene en algunos autores, se puede decir que en la actualidad ha desaparecido, y los sociólogos se dedican a cuestiones menos ambiciosas pero igualmente útiles. Aún se mantiene esa vocación de medico social del sociólogo. Muchos estudios sociológicos tratan de temas tales como las drogas, la marginación, la pobreza, etc. y plantean alternativas para solucionarlos. Pero no sólo se pretende arreglar la sociedad, además se la estudia para ver cómo funciona e intentar establecer las tendencias que se producen en la misma. Por ejemplo, los estudios sobre la evolución de la población se hacen, entre otras cosas, para intentar determinar la necesidad de instalaciones como escuelas, hospitales, centros asistenciales,... así como la de profesionales que las atiendan. Así, si se detecta que en una población disminuye el número de nacimientos y aumenta el de ancianos, se puede establecer que esa población necesitará menos hospitales maternales y más geriátricos, pero para poder detectar estos hechos es necesario que alguien se dedique a estudiarlos y esos son los sociólogos. Se podría decir que es evidente que en España nacen muy pocos niños, pero estos hechos se hacen evidentes porque hay alguien que se encarga de recoger los datos sobre los nacimientos que posteriormente analiza. Estos análisis son los que permiten después a la sociedad y a los políticos, poder decidir con conocimiento de causa qué decisiones tomar.
El campo de estudio de los sociólogos es muy amplio, abarca toda la sociedad y sus descubrimientos pueden tener una clara incidencia sobre ésta. No se puede esperar que los descubrimientos en las ciencias sociales incidan en una sociedad de la misma manera que los de las ciencias naturales. Si un médico descubre una nueva medicina, eso mejorará la salud de esa población y se verá claramente, en especial por los que necesiten ese producto, pero si un sociólogo realiza un estudio sobre la pobreza, por ejemplo, será útil sólo si es asumido por la sociedad y se toman medidas para solucionar el problema. La importancia de estos profesionales en las sociedades avanzadas es cada vez mayor y su actividad se extiende por campos tan diversos como la sociología electoral o la sociología del trabajo. Los estudios sociológicos se usan habitualmente par la toma de decisiones sociales y políticas. Si vemos los diarios de información general, podemos observar como muchos estudios sociológicos se convierten en noticia y en fuente de polémica social, como es el caso de las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (C.I.S.). Pero no sólo eso, la sociología es la ciencia que se encarga de describir cómo funciona y qué problemas tiene la sociedad, y la única forma de poder resolver un problema es conociéndolo.

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